A Noelia le pasan cosas raras todos los días.

Por ejemplo, el primer día que pudo salir a la calle después del confinamiento por el coronavirus pues hizo más o menos lo que hicimos todos.

Se preparó para el “acontecimiento” y a la calle a disfrutar de un paseíto por Málaga por primera vez en mucho tiempo.

El problema es que no se fijó mucho en lo que se ponía. Solo cuando ya estaba en la calle se fijó en que llevaba una camiseta que ponía:

“Abrazos gratis”

Cuando me lo contó nos reímos un rato, dice que pasó todo el paseo intentando esconder la camiseta, fijándose en si alguien la miraba mal y evitando a la policía.

La verdad es que tampoco era para tanto, yo me reía más de lo abochornada que se la veía.

Pero la verdad es que nos echamos unas risas con el tema.

Noe y yo vivimos en distintos lugares, así que siempre nos vemos por medios digitales. Al menos una vez a la semana para tratar los temas del negocio.

Pero siempre gastamos un buen rato comentando nuestras vidas, riéndonos o llorando según toque porque no siempre va todo bien. A veces nos toca compartir alguna pena que otra.

Después me enteré por alguno de los gurús de las reuniones virtuales que últimamente aparecen como moscas de que es muy bueno para la comunicación dejar un espacio para el small talk en todas las reuniones cuando no pueden ser presenciales.

Debemos ser muy buenos comunicando porque eso lo venimos haciendo desde siempre.

Lo que también hacemos es solucionar problemas de comunicación que requieren de la traducción. A eso nos dedicamos.

Y nos gusta pensar que eso es lo que hacemos, la palabra “traducir” se nos queda corta. Si trabajas con nosotros te darás cuenta. Intentamos que la comunicación fluya.

Para probarlo es en este link.

P.D.: Noe tiene un montón de anécdotas más. Ya te iré contando.

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